La selva es un ecosistema vibrante donde los sonidos de aves, insectos, ríos y animales crean un paisaje sonoro único. Sin embargo, este concierto natural está desapareciendo. La deforestación, el cambio climático y la expansión humana están silenciando la selva poco a poco.
Cuando los árboles caen y la biodiversidad se reduce, el canto de los pájaros disminuye, los insectos desaparecen y el eco de los monos aulladores se apaga. En su lugar, emergen los sonidos del viento seco sobre tierras degradadas, el zumbido de motosierras y el silencio de un ecosistema moribundo.
Proteger los paisajes sonoros de la selva es conservar su vida misma. Cada sonido que desaparece es una señal de alerta de un ecosistema en crisis.
Estos paisajes sonoros no solo son registros de una selva en extinción, sino una pieza viva para ser interpretada en vivo. A través de sonidos grabados y recreados con instrumentos, sintetizadores y voces, se busca revivir la esencia acústica de la selva.